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¿Cuál es el origen de las marmotas y monos de calenda?

Alejandra López Martínez

Oaxaca es una tierra rica en tradiciones, aquí los oaxaqueños realizan su máxima fiesta en el mes de julio y con ello se despliegan muchas actividades como calendas o convites que muestran el alma fiestera de sus habitantes. Sin embargo, dentro de estas concentraciones hay ciertos elementos que roban la atención de sus asistentes, como los cautivadores monos de calenda y las marmotas. 

Estos símbolos festivos adornan las calles durante un recorrido, por eso son tan  primordiales, se podría decir que sin una marmota o un mono de calenda no hay convite, ya que estás grandes figuras anuncian eventos importantes como fiestas patronales, la Guelaguetza, bodas, comparsas del Día de Muertos, incluso los jóvenes universitarios recurren a ellos para animar su fiesta de graduación. 

 

 

Pero ¿qué se sabe acerca de los orígenes de estos distintivos oaxaqueños? Para empezar la historia de los monos de calenda se remonta a la evangelización.  De acuerdo a un artículo publicado en El Universal menciona que “se empleaba para hacer una sátira de personajes conocidos, sin embargo cuando fueron creados representaban a los indios, españoles, negros y mestizos. Cuando se separa la Iglesia del Estado, y la fiesta se vuelve del pueblo, se crean personajes como Cantinflas, Tin Tan y otros del cine de oro”. 

Y aunque el significado ha cambiado a lo largo del tiempo, los monos de calenda se describen como figuras que superan los dos metros de altura, sus diseños son personajes famosos o personas, los cuáles están hechos de materiales ligeros como cartón, tela y papel, montados sobre una estructura de carrizo o alambre. Estos se reconocen fácilmente en los desfiles por sus colores, así como detalles llamativos, que incluyen ropa típica, adornos y expresiones faciales alegres. Además, debajo de estas figuras hay una persona que se encarga de bailar para darle movimiento y se sienta la emoción del ritmo de la música tradicional oaxaqueña. 

 

 

Ahora es momento de conocer el comienzo de las marmotas, por lo que citando una entrevista realizada por El Universal a un artesano de nombre Juan Alejandro García Méndez, asegura que su uso “se remonta a la Colonia; cuando los dominicos llegaron al Valle de Etla para evangelizar, la marmota era un símbolo religioso adornado con flores”. Además explica que la tela que las cubre representa la Sábana Santa, el mástil simboliza el cuerpo de Dios y las 12 costillas, hechas de madera, representan a los 12 apóstoles. 

Así que la experiencia que se puede vivir en una calenda con marmotas es única, ya que es de admirar la destreza de la persona que la hace bailar y girar, ya que su presencia eleva la energía que hay en el evento, haciendo que la multitud se sienta animada, participativa, moviéndose al compás de la música. Se puede decir que tanto los monos de calenda como las marmotas son una parte esencial de la cultura de Oaxaca.