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Creatividad e historia: Lo que no sabías de los juguetes tradicionales

Alejandra López Martínez

Las manos de los oaxaqueños son extraordinariamente hábiles y creativas, capaces de elaborar diversos productos como artesanías, indumentaria, así como exquisitos platillos, pero en esta ocasión, es importante resaltar los encantadores juguetes de madera o trapo, que no solo entretienen a los niños, sino que también se convierten en sus primeras herramientas de aprendizaje. 

Todo comienza en la época primitiva cuando en lugar de juguetes, los adultos fabricaban herramientas adaptadas al tamaño y capacidad de los infantes para facilitarles el aprendizaje de actividades o tareas de adultos. Más tarde en el período Colonial, los juguetes europeos se fusionaron con los de la Nueva España, resultando en la creación de matracas de madera, sombreros y mucho más. 

 

Aunque estos objetos no solo funcionan para distraer a los pequeños, sino que también “ las culturas transmiten valores, normas de conducta, resuelven conflictos, educan a sus jóvenes y desarrollan múltiples facetas de personalidad”, tal y como lo menciona la tesis de maestría denominada “Juguete tradicional, expresión cultural, promotor del desarrollo socioeconómico e infantil y la elaboración de políticas públicas para su promoción y desarrollo”. 

Con esto nos referimos, a que es normal que los artesanos elaboren “yuntas”; un par de bueyes jalados por una yunta de madera para que los niños, a través del juego aprendan sobre la labranza de los campos, mientras que el yoyo ayuda a fortalecer la movilidad motriz, gracias a sus movimientos repetitivos, en cuánto al balero mejora la concentración, la paciencia y perseverancia, aunque hay muchos diseños más, como carritos, matracas, etcétera. 

 

Lo cierto es que los juguetes se han modificado a lo largo del tiempo, adaptándose a cada contexto social, por ejemplo como dato curioso, compartimos que el Yoyo, era un objeto utilizado por los filipinos pero como un arma de caza. Luego, los españoles quedaron fascinados, por lo que se lo llevaron a Europa y fue hasta el siglo XIX que llegó a Estados Unidos, donde Pedro Flores, un inmigrante comenzó a fabricarlos y venderlos hasta popularizarse. 

En cuánto al balero, México Travel Channel relata que en Yucatán se encontró un tratado maya en el que mostraba un juego similar al balero de madera, solo que hecho de cráneos humanos en lugar de madera. Además, se cree que su nombre proviene de Francia, de las palabras “billie”, que significa pequeño palo y “bouquet”, diminutivo de boca o bola, aunque otra versión sugiere que “billie bouquet” significa “macho cabrío”. 

Y respecto al trompo, el historiador Marco Porcio Catón documentó en sus libros una ilustración de un niño haciendo una ofrenda al Dios Zagreo, en la que se incluía juguetes, entre ellos un trompo. 

 

Estos fascinantes datos reflejan una gran historia, detrás de cada pieza artesanal, pero el reconocimiento está en el trabajo que realizan los artesanos, así como su esfuerzo por conservar una tradición que se han transmitido de generación en generación, para los padres de familia, resulta una buena opción porque son económicos y de larga duración. 

En la actualidad, especialistas en arte popular, mencionan que México es uno de los países con mayor diversidad de piezas de entretenimiento hechas a mano, esto respaldado por la información publicada en El Economista, mientras que un artículo del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), refiere que más de 50,000 artesanos se dedican a la creación de estos juguetes.

Es así como los juguetes tradicionales de madera son mucho más que simples herramientas de entretenimiento, son una ventana a la historia, la cultura y las tradiciones de diversas comunidades del Estado, así que cada vez que se tenga una pieza artesanal en las manos, se debe valorar todos estos aspectos que mantienen viva la esencia de la creatividad y el talento oaxaqueño.