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Campesinos desfilan con bueyes en la fiesta de San Isidro Labrador

Alejandra López Martínez

Cada 15 de mayo, las personas se reúnen para celebrar a San Isidro Labrador, el santo patrono de los agricultores. A través de una emotiva celebración eucarística los campesinos le piden lluvias para hacer los suelos más fértiles, permitiéndoles trabajar la tierra y así poder sembrar, lo que dará como resultado buenas cosechas durante el año, sin embargo, algo que vale la pena mencionar es que Oaxaca destaca por la producción de maíz, frijol, cacahuate, trigo y sorgo. 

Pero, ¿desde cuándo San Isidro Labrador es el patrón de los agricultores? Según un artículo publicado en el portal de la iglesia católica de Málaga, fue nombrado patrono de los campesinos españoles desde el año de 1960. La religión católica, señala que fue un hombre humilde que asistía a misa todas las mañanas antes de comenzar su jornada laboral, lo que provocó una gran inconformidad en sus compañeros, quienes lo acusaron ante su patrón, mencionando que perdía mucho tiempo y descuidaba sus tareas. Sin embargo, cuando su superior decidió revisar su trabajo, se llevó una gran sorpresa, pues sus labores estaban completadas, convirtiéndolo en el trabajador más productivo. 

Pero a esta historia se le añaden dos versiones más; la primera cuenta que su jefe notó que mientras él asistía a misa, un ángel se encargaba del arado de su tierra, guiando a la yunta como si estuviera presente y la otra relata que fueron sus propios compañeros quienes se dieron cuenta que los ángeles le ayudaban con su trabajo, mientras él se encontraba de rodillas orando. aunque lo más curioso era que al final de la cosecha está milagrosamente se multiplicaba. 

Desde entonces, los campesinos confían sus cultivos a San Isidro Labrador para asegurar una buena producción agrícola. Por ello, las personas participan en una procesión que parte desde la casa del mayordomo, llevando la imagen del santo adornada con flores y velas, encabezando la peregrinación. También llevan braceros de copal para establecer una conexión espiritual. A este desfile se unen los animales, pues San Isidro los apreciaba, por eso es común ver entre la multitud bueyes cargando un yugo sobre sus hombros, y entre las herramientas más modernas, tractores y camionetas que también se unen a la celebración. 

 

 

Una vez en el templo, los fieles tienen la oportunidad de acercarse al altar para dejar ofrendas como maíz, frijol y otros productos. Finalmente, el padre bendice las yuntas y demás herramientas de trabajo que utilicen los agricultores, por lo que al término de la misa, las personas continúan con el desfile al ritmo de la música tradicional de banda, cohetes y frases como “Viva San Isidro Labrador”, hasta llegar nuevamente a la casa del mayordomo. Allí son recibidos con comida y bebidas para continuar con la celebración y esperar que su santo patrón haga el milagro de dejar caer la lluvia sobre las tierras.  

Así es como festejan a San Isidro Labrador en algunas comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca, aunque cada municipio tiene sus propias costumbres y tradiciones. Por ejemplo, en San Isidro Aloápam, la celebración incluye jaripeos y juegos pirotécnicos, haciendo de esta fiesta un evento único y lleno de color, asi como convirtiendolo en un reconocimiento a la madre tierra.