Foto(s): Cortesía

En cada bocado descubre sabores exquisitos de los dulces regionales

Alejandra López Martínez

 

En cada rincón del mundo, los dulces adquieren un carácter único, reflejando la diversidad cultural y gastronómica de cada región, así que mientras para algunos, los dulces son aquellos pequeños caramelos sólidos, la ciudad de Oaxaca nos sorprende con otra interpretación totalmente diferente que se adapta a las costumbres y tradiciones de la repostería de la región, dándole vida a una exquisita variedad de manjares que deleitan el paladar de los visitantes.

Pero ¿Cuál es el origen de estos dulces? De acuerdo a la información publicada en el artículo “Los Dulces Regionales, tradición, costumbre e identidad mexiquense”, menciona que los dulces mexicanos nacieron en los conventos, teniendo sus inicios en el siglo XVI, a principios del XVII, por lo que una vez que la producción y el consumo de azúcar aumentaron, los pobladores de la Nueva España desarrollaron preferencias hacia ellos. 

 

Fue así como el dulce regional empezó a elaborarse en el hogar de forma artesanal, siendo las familias las principales encargadas de elaborarlos. Además son postres que se relacionan con las festividades, por ejemplo en Oaxaca estos deliciosos manjares no pueden faltar en las bodas celebradas en los Valles Centrales, los cuáles se reparten entre los asistentes. 

Aunque la realidad, es que se encuentran en cualquier parte del Estado, por ejemplo al aventurarse a recorrer los pasillos de los mercados, seguramente habrán llamativos letreros que anuncian a los “Dulces Regionales”, por lo que si no ¿has tenido la fortuna de probar algunos de estos deliciosos postres? es momento de hacerlo. A continuación, se enlistan algunos: 

Empanadas de lechecilla, coco y piña: 

Estas delicias se presentan en charolas amplias cubiertas con una fina capa de azúcar. Disponibles en sabores de lechecilla, coco y piña, las más aclamadas, especialmente durante el Corpus Christi. Visualmente son atractivas por su aspecto dorado, así como su cubierta crujiente. 

 

Nenguanitos: 

Estas pequeñas torres de cinco galletas en forma de rueda, son pegadas con miel, además son atractivas por su color café. Casi nadie se puede resistir a su sabor inigualable. 

Borrachitos: 

Su base es de pan y tienen una forma rectangular, son de color rojo. Se llaman así porque están empapados en mezcal, lo que los convierte en una tentación irresistible. De acuerdo con el sitio web México desconocido considera que son los dulces de nuestra infancia. 

Además, sobre su historia se dice que es una receta que nació en los conventos novohispanos, donde las hábiles manos de las monjas de los conventos de Santa Clara y Santa Rosa de la ciudad de Puebla, crearon estos dulces para regalar a las personas que apoyaban con limosnas. 

 

Gaznate:  

Esta delicia toma la forma de un tubo alargado, crujiente y dorado, pero su verdadero encanto está en su relleno de merengue, aquella suave y cremosa mezcla de color blanco que ofrece una experiencia de sabor única, pero ¿sabías que este es el único dulce que se fríe? con la finalidad de obtener la consistencia deseada. 

Barquillo: 

A primera vista, estos dulces se parecen a los conos de los helados, pero lo que los diferencia es que están rellenos de lechecilla, añadiendo un toque de dulzura y atractivamente antojables, ya que están hechos de una mezcla de harina, huevos, así como mantequilla. 

Es así como cada bocado de estos dulces oaxaqueños, se convierten en un viaje de sabores que dejan fascinado a cualquier persona que los pruebe ¿te atreverías a probarlos todos? Además una vez afirmamos que cada lugar tiene su propia interpretación de lo que es un dulce típico o regional, por eso en la siguiente visita a Oaxaca, puedes explorar sus mercados, así como los puestos callejeros donde seguramente encontrarás estos manjares.